Tuesday, June 13, 2017

La “noble tradición” que Francisco desea conservar, interpretada por unos bergoglianos

La “noble tradición” que Francisco desea conservar, la referimos ayer en esta entrada. Y aunque ya habíamos pensado en una de las posibles motivaciones, la cuál se describirá seguidamente, no era conveniente que fueramos nosotros los que expresaramos la hipótesis, para que no se nos tílde de estar buscando y rebuscando sólo las cosas malas respecto al Pontífice.

Esta hipótesis la expone The Tablet, difícilmente un medio calificable de hostíl a Francisco. Traducimos el aparte correspondiente:

La carta reafirma que la colegialidad va en ambos sentidos y requiere que los más altos prelados de la Iglesia trabajen con el Papa y le informen de su agenda. También revela un Papa jesuita mostrando su lado duro con calma, pero con firmeza, ejerciendo la autoridad del papado.

El último recordatorio tendrá el efecto de dar a Francisco aviso anticipado de cualquier discurso o intervención importante de un cardenal, particularmente aquellos que son sus críticos.

Uno de los que a menudo se encuentran en camino es el cardenal Raymond Burke, que amenaza con corregir formalmente a Francisco por diluir la enseñanza sobre la comunión a los católicos divorciados y casados de nuevo. Fuentes cercanas al cardenal dicen que siempre trata de aceptar invitaciones para hablar en el extranjero.

[...]

El año pasado, otro cardenal que se vio en desacuerdo con el papado de Francisco usó un viaje a Londres para pedir a los sacerdotes que miraran a Oriente mientras decían la Misa. El cardenal Robert Sarah, que está a cargo del departamento litúrgico del Vaticano, fue más tarde reprendido públicamente por el Papa.

Ya lo ven, para estos bergoglianos la decisión de Francisco es una forma de ceñirse a aquello de que a los amigos hay que tenerlos cerca, pero más cerca a los enemigos, de ser posible, confinados.